CUENTOS, LEYENDAS, POEMAS...
DE COMETAS Y VIENTOS.

lunes, 26 de abril de 2010

Un poco de historia..




Las sonrisas del cielo


Desde que el hombre es hombre, ha sentido una gran fascinación por los objetos que habitan o surcan el cielo. Y fueron los chinos —como ocurrió con tantas otras invenciones— los creadores de la primera máquina voladora:la cometa, que es además la primera materialización del anhelo de desplazarse libremente, de viajar. Fue también chino el maestro que definió poéticamente a estos encantadores objetos, al afirmar que "las cometas son las sonrisas del cielo". Junto con los globos, es el aparato volador más simple que existe y que, sin embargo, ha contribuido en la elaboración de sofisticados inventos.
Las leyendas acerca de su probable origen. Fue inspirada acaso por el vuelo errante del sombrero de bambú de un campesino, arrancado por un fuerte viento; o por la vela de un navío que abandonó el mástil para subir al cielo. Otra historia asegura que nació con un rudimentario cometa con forma de pájaro construido por el filósofo Mo Ti. Lo cierto es que los chinos no sólo le daban un uso lúdico a la cometa. También lo utilizaban como elemento de meditación y como método de pesca. Al igual que ocurriría más tarde en la Polinesia, los chinos ataban a una cometa hecha de hojas de plantas, un hilo distinto al que controla el vuelo, con anzuelo y carnada. La hacían volar a una altura considerable desde la orilla o desde una canoa para luego hacerla descender hasta la superficie del agua, sumergiendo apenas el anzuelo. También hay crónicas de algunas aplicaciones militares de la cometa, objeto capaz de hacer señales en el campo de batalla, entre otras maniobras. Rápidamente, la cometa se extendió por todo el sudeste asiático. Ya cerca del siglo XVI, llegó a Europa por tres vías: las invasiones mongolas, las rutas comerciales por el Cabo de Buena Esperanza y los contactos con el mundo árabe.

A finales del siglo XVII, ya era un juguete muy popular en todo el continente europeo; pero su potencial científico no fue utilizado hasta el siglo XVIII. Un tormentoso día de junio de 1752, Benjamin Franklin descubrió la naturaleza del rayo y, en consecuencia, inventó el pararrayos a partir de un juego con su cometa "eléctrica": la elevó al cielo con una llave atada a la cuerda y descubrió que se producían descargas eléctricas. En 1903, el pionero de la aviación Samuel Franklin Cody voló su cometa de seda negra junto con una canasta para albergar personas: el sistema fue rápidamente adoptado por la Armada y el ejército británicos.

Para salvamentos marítimos; para elevar instrumentos y hacer observaciones meteorológicas; para realizar fotografías aéreas; para fines militares y de comunicaciones. Las cometas tuvieron múltiples aplicaciones en la vida de los hombres, pero su principal característica ha sido siempre la de bello objeto de entretenimiento. En numerosos países asiáticos —como China— son muy populares los festivales y torneos de peleas de cometas, en los que el objetivo del juego es derribar la del contrincante, ya sea chocando o cortando el hilo. En Japón, este tipo de competición es muy colorida: las cometas están decorados con vistosos dibujos que representan los atributos de una familia o los de algún barrio de una ciudad. En Occidente prosperó más como entretenimiento deportivo.

En los países de habla hispana, la cometa recibe los siguientes nombres
cometa (en Colombia, Ecuador, Panamá,España, Perú y Uruguay).
Barrilete (en Argentina, Guatemala y Nicaragua).
Lechuza (en Nicaragua).
Papalote (en México, Cuba y Costa Rica). Del náhuatl papálotl, ‘mariposa’.
Papelote (en Honduras).
Piscucha (en El Salvador).
Chiringa (en Puerto Rico).
Chichigua (en República Dominicana).
papagayo (en Venezuela, y al sureste de México). Del portugués papagaio, ‘cometa’.
volador (en Bolivia )
volantín (en Chile y parte de Bolivia,Argentina, Venezuela y Puerto Rico.
pandorga (en Paraguay y parte de Argentina y Uruguay.
Dato curioso: en francia se le llama cerf-volant (‘ciervo volador’), pero ese nombre
proviene del occitano sèrp-volante (‘serpiente voladora’), por la forma de las cometas de largas colas

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